La audición es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de los niños desde un punto de vista emocional, social y cognitivo. Por eso, la temprana detección de posibles problemas evitará posteriores taras a la hora de comunicarse, cuando no otras disfunciones que lo acompañen de por vida. ¿Cómo saberlo?
Como cualquier problema que afecte a un órgano o sentido, la detección precoz es fundamental en la audición en niños. Por eso, se recomienda empezar a realizar la detección de cualquier anomalía en la audición a partir de los tres meses de vida, y ampliar esta actuación con una intervención efectiva antes de los seis meses.
¿Por qué tan pronto? Numerosos estudios demuestran que la mayoría de los problemas permanentes de la audición en niños están presentes al nacer y pueden ser hereditarios o tener su origen en otras condiciones de salud. No obstante, en otras ocasiones la causa del problema auditivo puede ser desconocida.
¿Cómo saber si tu hijo/a puede sufrir problemas auditivos?
- Si entre los 8-12 meses no vuelve la cabeza hacia los sonidos familiares o no balbucea.
- Si a los dos años no entiendes órdenes sencillas sin apoyo visual.
- Si a los tres años no localiza la fuente de un sonido o no es capaz de repetir frases.
- Si a los cinco años no puede mantener una conversación sencilla.
- Si su falta de atención es frecuente y le cuesta mantenerse.
- Si pone la televisión muy alta.
- Si orienta la cabeza hacia la fuente del sonido y mira fijamente a la cara cuando le hablan.
- Si no entiende cuando se le habla desde otra habitación.
- Si dice “¿qué?” con demasiada frecuencia.
Pero no sólo eso. También es posible que se puedan detectar problemas de audición cuando esté en clase. Y ello puede surgir cuando presente alguno de estos signos:
- Entiende erróneamente lo que se le dice.
- Parece desatento en tareas donde es preciso escuchar.
- Tiene problemas para percibir ciertos sonidos tales como la s, f, z o ch.
- Está fatigado al final del día.
- Mira a sus compañeros para entender lo que le dicen.
En cualquier caso, acude siempre a un profesional y regulariza las visitas. Nunca juegues con la audición de tu hijo/a.